sábado, 20 de octubre de 2012

Desempaquetando

Las ideas no están en su sitio aún, siguen apiladas ordenadamente para ser encontradas por casualidad en algún lugar de este laberinto de cajas de cartón ocre que llamamos memoria. Abrimos la puerta con una llave que nunca tuvimos y encontramos una matriz limpia, ordenada y dinámica en la que cada estante es instante de nuestra juventud, de nuestros miedos, de nuestros sueños.

Cada objeto que poseemos, cada fotografía, cada trozo de papel arrugado es uno de estos recuerdos. También puede significar una idea que rondaba nuestra mente cuando empleábamos una herramienta u observábamos una imagen. Estos objetos son llaves de nuestra memoria que se dejan poseer a cambio de cariño. 

En el más común de los casos, la puerta que se nos abre nos lleva junto a una persona. Puede que ya sea imposible hablar con ella en persona, puede que no exista ni siquiera, o puede que, sencillamente, se encuentre lejos de nosotros en un futuro inmediato. De cualquier manera, resulta casi milagroso que un objeto tenga el poder de llevarnos con alguien al instante, salvando cualquier distancia por larga que sea. 

Y, de repente, llega un día en el que las llaves desaparecen, o la forma de llegar a ellas, o, sencillamente, las cerraduras son comidas por la herrumbre y no pueden abrirse nunca más. ¿realmente es una enfermedad? ¿Significa eso que hemos robado más tiempo a la Muerte del que nos corresponde? 

Puede que, sencillamente, los recuerdos se gasten de tanto usarlos y por eso evocamos constantemente nuestras peores vivencias, mientras que somos reticentes a hacer lo mismo con los mejores momentos. Aunque al final todos se acaban, claro, por eso debemos renovarlos de vez en cuando en lugar de encerrarnos en un pasado ideal...

Incluso si nos encontramos al final de nuestras vidas, parece que no debemos dejar de vivir; por encima de lo que esperen los demás, por encima de lo que nosotros mismos deseamos.



2 comentarios:

  1. Tal vez deberíamos usar los recuerdos bonitos del pasado, además de para permitirnos momentáneamente recrearnos en unos tiempos felices, coger con más ganas el futuro ...si es posible; tristemente no siempre lo es. Algo así como coger una llave oxidada y vieja de un bonito lugar del pasado, limarla y que sirva para abrir otras puertas desconocidas que guarden nuevas sorpresas.

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  2. No podías tener más razón, las mejores vivencias son las que quedan por venir porque no se puede demostrar lo contrario, pero cuando se tienen amigos como tú, no hace falta ni siquiera preocuparse por esto, ya sabes que van a ser geniales ;)

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